Hoy el planeta fútbol se prepara para una cita inédita en Norteamérica 2026, con 48 selecciones y estadios colosales. Pero para entender la magnitud de la locura mundialista, debemos viajar 96 años atrás, cuando todo comenzó con una aventura que hoy parece de ficción.
El primer Mundial, celebrado en Uruguay en 1930, nos dejó historias irrepetibles. Fue el único Mundial de la historia sin eliminatorias previas. Solo participaron 13 países. La mayoría de las potencias europeas boicotearon el torneo porque cruzar el océano Atlántico en barco tomaba dos semanas; los jugadores temían perder sus empleos cotidianos por un viaje tan largo.
La rivalidad entre los finalistas, Uruguay y Argentina, era tan feroz que no se ponían de acuerdo ni con la pelota. El árbitro decidió jugar el primer tiempo con el balón argentino (Argentina se fue ganando 2-1) y el segundo tiempo con el esférico uruguayo (Uruguay remontó y terminó ganando 4-2).
El gol que selló el título para los locales lo anotó Héctor Castro, apodado "El Manco", quien jugaba sin el antebrazo derecho tras haberlo perdido en un accidente con una sierra eléctrica durante su infancia.
El primer gol en la historia de los Mundiales lo anotó el francés Lucien Laurent el 13 de julio de 1930. En su momento, sus compañeros lo felicitaron con un simple apretón de manos. Ninguno se imaginaba que estaban inaugurando el espectáculo más grande del planeta.