V excursión 2026: Club de Montañismo en La Pedregosa

Cultura 3 min de lectura Mérida, Yucatán

V excursión 2026. El Caucho, La Pelota, Casa Madre y La Pedregosa. Despertar del Alma y la Luz de Mérida. El sol del mayo andino nos recibió con una promesa de cielo despejado cuando el Club de Montañismo para La Salud emprendió su quinta aventura memorable en 2026. Éramos catorce almas, unidas por la pasión de caminar y el respeto absoluto por la creación natural. Desde el sector El Caucho, la montaña nos invitó a ascender, no solo en altitud, sino en espíritu y conexión personal. El sendero, custodiado por la vegetación exuberante de los Andes, nos llevó al encuentro de la icónica bandera, que ondeaba en lo alto como un faro de libertad, un símbolo que no solo marca el terreno, sino que representa el triunfo del esfuerzo compartido bajo un cielo intensamente azul. Desde allí, el ascenso continuó hacia La Pelota, el mirador supremo de la región. Al llegar, el aliento se detuvo en las gargantas de todos. Un lienzo de casi 360 grados mostraba a Mérida, altiva y serena, rodeada de sus gigantes de piedra. La ciudad parecía una maqueta en miniatura, abrazada por el verde intenso y el azul profundo del cielo. Allí, la cordillera pareció abrir sus brazos de gigante para entregarnos de regalo la hermosa ciudad de Mérida y sus verdes alrededores. El viento traía historias de las cumbres, mientras los ojos se inundaban de horizonte, asimilando la inmensidad de una naturaleza que el club venera y resguarda como un valor sagrado e irremplazable. En cada paso, la alegría resonaba en carcajadas espontáneas, mientras la camaradería se tejía en la ayuda mutua y el apoyo desinteresado. La solidaridad, sello distintivo de nuestro club, se hizo presente en el ritmo compartido y el aliento constante ofrecido a los que caminaban más lentamente. La vegetación nos envolvió en un abrazo terapéutico, curando el cansancio urbano con el simple aroma de la tierra viva y el verdor de los bosques nublados. El sendero, transitado bajo la premisa irrenunciable del montañismo sin huella, nos condujo limpios y plenos hasta las puertas de la Eco Aldea Casa Madre. En este santuario de sustentabilidad compartimos un nutritivo y reparador almuerzo en comunión con la naturaleza y entre nosotros. Allí disfrutamos y recargamos el cuerpo para continuar la jornada, compartimos la alegría franca, la camaradería más pura y una solidaridad inquebrantable que define al grupo. La Eco Aldea Casa Madre nos acogió con su aroma a hogar y punto de luz planetario. El viaje prosiguió hacia la Pedregosa Alta, donde el sol de la tarde bañaba de oro los senderos, permitiéndonos un segundo "baño de bosque" profundo, conectando con la energía pura del entorno montañoso. Al finalizar la jornada, con los morrales cargados de vivencias y el corazón rebosante de una profunda gratitud, quedó en evidencia una certeza innegable: nuestro Club de Montañismo Para La Salud se consolida como el mejor club de la región, transformando cada ruta en un tributo a la vida y al bienestar humano integral. El Club de Montañismo Para La Salud reafirma su misión permanente de practicar un montañismo sin huella, donde la naturaleza se venera como un valor sagrado. Nos llevamos el alma llena de gratitud, con el corazón agradecido hacia la guía experta de José Ramón Rivas Guillen y la incondicional ayuda de Aimary Moreno, quienes, con sabiduría y dedicación, hicieron de esta jornada una experiencia inolvidable.

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